Todos los días vemos en los diversos medios de prensa que el tema migratorio es un permanente en las agendas políticas en todos los hemisferios. Sin embargo, factores como la elección de Trump en los Estados Unidos, el cierre de las fronteras en algunos países europeos para impedir los ingresos masivos de migrantes, la decisión de los ingleses de dejar de ser parte de la Unión Europea que se sienten afectados en su economía por la presencia de nacionales de otros países que forman la citada unión y por ende que han endurecido sus requisitos de entrada o están cercando y levantando muros para detener el flujo de personas, hacen que el sueño ya no está exclusivamente en el norte ni en países europeos sino hacía nuestro país.

En ese sentido, Chile que se ha convertido, en los últimos 10 años, en uno de los países latinoamericanos que más extranjeros están recibiendo y se ha constituido junto a Brasil, Perú y Colombia como los países responsables que el flujo migratorio hacía y dentro de la región Latinoamérica aumente en niveles considerables.

Desde el punto de vista de los extranjeros y pese a las oportunidades que aquí se presentan, Chile no es un país fácil y por eso hay muchos aspectos que hay que tener en cuenta antes de aterrizar en este país, importantes para que la llegada y fase de aclimatación de la familia a Chile sea placentera. Hay que evitar comparaciones, prejuicios, malos entendidos y reeditar experiencias vividas en sus propios países, que pueden acabar arruinando una decisión tan relevante como de iniciar una nueva vida en estas latitudes.

Por eso en Chile la regularización e incorporación al sistema formal, que aunque involucre un proceso extenso y burocrático, es imprescindible y si así se hace y como estadísticamente se puede comprobar, representa una importante oportunidad de desarrollo cultural y económico.

No obstante, estos hechos facticos están conformando una población heterogénea y debe brindar oportunidades de inclusión, reconociendo a su diversidad y que constituye un desafío para nuestra historia de país “Isla” y se hace un imperativo trabajar y crear formas de aprovechar la convivencia intercultural y oportunidades económicas y sociales para nacionales como extranjeros. Es imperioso mejorar los procesos y flujos administrativos que legalicen al extranjero en Chile, así como realizar campañas de concientización en los nacionales que eviten que la población migrante siga siendo generalmente excluida y sensibles a abusos y a hostilidades por parte de una sociedad que no los reconoce plenamente como sujetos de derechos y que su sola presencia genera riesgos permanentes y conflictos por el mero desconocimiento y error. 

Hoy en Chile se convive con ellos y son parte de nuestra sociedad y se les reconoce como útiles para el modelo económico, pero sin duda la relación es frágil y mañana no está claro cuáles serán sus términos, por lo que si este relacionamiento es revertido, generaran huellas importantes en el bienestar de la sociedad en su conjunto.

Chile hoy enfrenta la oportunidad de dar un gran paso hacia la inclusión de la población migrante, como sujetos de derecho, como personas portadoras de un patrimonio cultural, así como una riqueza económica y humana no menores.

Hoy el reubicarse en Chile es una opción cada vez más habitual como elección migratoria y que si los flujos siguen en esta forma exponencial, posiblemente podría ser el lugar donde se pretende encontrar: “el nuevo sueño americano”.